John Coltrane es considerado uno de los más grandes saxofonistas de la historias y uno de los principales exponentes del free jazz. Más que a ningún otro músico de jazz, a Coltrane se le asocia con una inclinación hacia la espiritualidad. Su más grande composición, A Love Supreme (álbum que iba a llamarse Allah Supreme), es un himno de gratitud a la divinidad universal -Coltrane decía creer en todas las religiones-. Adicto a la heroína en la década de los 50, Coltrane dejó las drogas y el alcohol de golpe, como en un rayo de claridad y voluntad. Luego diría que tuvo una experiencia mística que le permitió dejar estas sustancias tan adictivas, particularmente la heroína, que fuera tan popular entre muchos músicos de la época. De ahí en adelante Coltrane se empezó a convertir en una especie de santo o bodhisattva, utilizando la música como un medio no sólo para entrar en comunión con lo divino sino para brindarle al público un pedazo de su medicina mística. Curiosamente, Coltrane sería canonizado después de muerto por la Iglesia Ortodoxa Africana, cumpliendo a posteriori el cometido que le había anunciado a un entrevistador en Japón en 1966, respondiendo a la pregunta de "qué le gustaría ser en 5 años" diciendo "Un santo". https://pijamasurf.com/2017/11/john_coltrane_sobre_usar_la_musica_para_cambiar_el_clima_curar_y_conectar_con_dios/?fbclid=IwAR1CNkAtiWKaXyU7jsHTdRAdK18MaECqE52AUpuxAuxd4ewvDtpnCSNrOpY
Carta a los directores de asilos de locos, Antonin Artaud
Señores:
Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo cerebral en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?
No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres -incapacitados o no- de dar por terminadas sus investigaciones en el campo del espíritu con un veredicto de encarcelamiento perpetuo.
¡Y qué encarcelamiento! Se sabe -nunca se sabrá lo suficiente- que los asilos, lejos de ser “asilos”, son cárceles horrendas donde los recluidos proveen mano de obra gratuita y cómoda, y donde la brutalidad es norma. Y ustedes toleran todo esto. El hospicio de alienados, bajo el amparo de la ciencia y de la justicia, es comparable a los cuarteles, a las cárceles, a los penales.
No nos referimos aquí a las internaciones arbitrarias, para evitarles la molestia de un fácil desmentido. Afirmamos que gran parte de sus internados -completamente locos según la definición oficial- están también recluídos arbitrariamente. Y no podemos admitir que se impida el libre desenvolvimiento de un delirio, tan legitimo y lógico como cualquier otra serie de ideas y de actos humanos. La represión de las reacciones antisociales es tan quimérica como inaceptable en principio. Todos los actos individuales son antisociales. Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran.
Sin insistir en el carácter verdaderamente genial de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida de nuestra aptitud para estimarlas, afirmamos la legitimidad absoluta de su concepción de la realidad y de todos los actos que de ella se derivan.
Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales, reconózcanlo, sólo tienen la superioridad que da la fuerza.
María José Méndez
Universidad Politécnica de Valencia, Doctorado en Arte: Producción e Investigación., Investigadora/Productora/Gestora | History+48
Research of complex systems and possible solutions applied to solve problems of energy, social, economic and environmental sustainability, across regenerative culture I do it through the emergence of innovative citizen cooperation practices that contribute to the improvement of the quality of life of citizens both to local level as global. My research involves the entry of Civil Society in the field of Innovation.
Entonces
se me plantea la misma pregunta que hice antes: ¿Hay todavía una
ilusión estética? ¿Hay todavía la posibilidad de encontrar un reto más
allá de la pérdida del valor, algo que no tenga ya que ver con el valor
sino con una gran ilusión (en el sentido de la mercancía absoluta de
Baudelaire), es decir, encontrar una estrategia fatal más allá del
propio mundo, de la alienación y de la mercancía? ¿Habrá todavía una estrategia fatal del
arte o ya no se está más que en la estrategia banal de la estética? Así
planteo de nuevo el problema.
Los invitamos a participar del concurso de poesía, en el entorno de
los cien años de la publicación de «Los heraldos negros» de César
Vallejo. Adjuntamos aquí las bases y el link al formulario. El plazo para la inscripción cierra el 9 de setiembre de 2019.
Emil
Michel Ciorán publicó uno de sus libros memorables, Del inconveniente
de haber nacido, 45 años atrás. Escritor sensato, claro y escéptico,
falleció en 1995. Su obra se ha convertido en una referencia de culto.
Imagen de Emil Ciorán en su biblioteca, un templo del pensamiento y de la creación, adonde solían ir a visitarlo sus lectores. Cortesía del portal de Cioran, Brasil.
Quienes lo conocieron, aquellos que le escribieron suplicantes cartas a
su departamento en la calle Odeón, en pleno centro de París, para que
los recibiera, dijeron luego que el mayor de los secretos guardados por
Emil Michel Ciorán era su extrema amabilidad. Era cálido, sostuvieron.
Sonreía, y así, sonriente, decía cosas como “Todo pensamiento nos debe
llevar a la ruina de una sonrisa”, o “Mi misión es matar el tiempo, la
suya, matarme a mí. Se está perfectamente a gusto entre asesinos”.
Cuando Ernesto Sábato habló con él, a finales de 1989, escribió que
“contrariamente a lo que muchos presuponen y a lo que yo mismo pensaba,
me sorprendió aquel hombre amable, menudo y apesadumbrado, predicador de
un nihilismo que no coincidía con él. Más bien era un gran pesimista,
por momentos subyugado por un otro, escéptico y descreído. Pero siempre
con una sonrisa. En ningún momento un huraño indiferente, por el
contrario, uno de esos hombres solidarios con la ‘desventurada
muchedumbre’, como dijera Mallarmé, en búsqueda de alguien que exprese
su desazón y su tormento. Quizá podamos referir a él la frase de
Strindberg: ‘No detesto a los hombres, tengo miedo de ellos’ ”.
Dijo que conversaron por más de cuatro horas, que en aquella charla
descubrió “la coherencia de un hombre auténtico”, y que compartieron
pensamientos de notable similitud. Si Sábato creía que “vivir es irse
desilusionando”, Ciorán lo confirmaba con “Todo se puede sofocar en el
hombre, salvo la necesidad del Absoluto, que sobrevivirá a la
destrucción de los templos, así como también a la desaparición de la
religión sobre la Tierra”. Pasados varios años de aquel encuentro,
Sábato plasmó en Antes del fin que tenía la convicción de que el dolor
metafísico de Ciorán “se habría aliviado si hubiese podido escribir
ficciones, por su carácter catártico, y porque los graves problemas de
la condición humana no son aptos para la coherencia, sino únicamente
accesibles a esa expresión mitopoética, contradictoria y paradojal, como
nuestra existencia”.
Otros, como el poeta Gonzalo Márquez, revelaron que Ciorán guardaba sus
libros con el canto hacia afuera para no dejarse influir por tipos de
letra o colores a la hora de elegir sus lecturas. Su amargura,
sentenciaban ellos y él, Márquez, era tan sensata, tan inteligente, que
lejos de ser una puerta abierta hacia el suicidio, una invitación al
suicidio, era una razón de vida. Ya que nada tenía sentido, la vida se
desparramaba con sus cientos de miles de posibilidades. Ciorán sólo
pedía, como el poeta León Felipe, que le hicieran un lugar para
descansar con su amargura, “Hazme un sitio en tu montura, caballero
derrotado, hazme un sitio en tu montura que yo también voy cargado de
amargura y no puedo batallar”.
“Desconfío de todo aquel que quiere mandar sobre otros. Esa arraigada
tendencia, común a tanta gente… ¿es una superioridad, un defecto? Yo
creo no poseerla. Siento la idea misma de dar una orden como algo ajeno.
Y recibirla, más todavía. Ni maestro, ni esclavo. Eternamente, nada”.
Ciorán nunca fue ni un maestro ni un esclavo. Tampoco un nihilista del
todo ni un diletante. “Mi fuerza es no haberle encontrado respuesta a
nada”. Quiso ser ciclista, e incluso corrió un Tour de Francia con la
excusa de terminar una tesis. El sudor y la entrega, la fatiga, eran una
especie de bálsamo para su hiel. En Del inconveniente de haber nacido,
escribió que "La única, la verdadera mala suerte era nacer", y que no se
podía perdonar a sí mismo el hecho de haber nacido. "Es como si, al
insinuarme en este mundo, hubiese profanado un misterio, cometido una
falta de gravedad".
Pregonaba el vacío, pero amaba la existencia. Condenaba el amor, “Si en
la jerarquía de las mentiras la vida ocupa el primer puesto, el amor le
sucede inmediatamente, mentira en la mentira”; rescataba a la mujer, “Si
las prefiero a los hombres es porque ellas tienen la ventaja de ser más
desequilibradas, es decir, más complicadas y cínicas, por no hablar de
esa misteriosa superioridad que confiere una esclavitud milenaria”;
exaltaba la miseria, “Todas nuestras humillaciones provienen de que no
podemos resolvernos a morir de hambre. Pagamos cara esa cobardía. ¡Vivir
en función de los hombres, sin vocación de mendigos! ¡Rebajarse ante
esos macacos encorbatados, suertudos, infatuados! ¡Estar a merced de
esas criaturas, indignas hasta de desprecio!”.
Ciorán nació 107 años atrás, el 8 de abril de 1911, en Rasineri, actual
Rumania, y en aquel entonces, parte del imperio austro-húngaro. Era hijo
de un recalcitrante sacerdote ortodoxo, como Nietzsche. Como él, el
exceso de Bien y Mal, de Blanco o Negro, lo marcaron a sangre. “Un ser
poseído por una creencia y que no buscase comunicársela a otros es un
fenómeno extraño a la tierra"
Documental destinado al fracaso comercial al tener por sujeto del mismo a uno de los artistas malditos del siglo XX,Scott Walker,musico
que lleva sin pisar un escenario desde hace 30 años,que tiene un ritmo
de producción de trabajos discográficos cercano a la decena de años y
que no concede entrevistas...eso sin hablar de su extraña
musica:oscura,gótica,siniestra,de cine de horror o
Lovecraftiana,experimental,vanguardista,innovadora,enigmática,en fin los
calificativos se agotan cuando se trata de hablar de la obra de este
musico que no deja indiferente y que alcanzó hace tiempo status de
figura de culto.
Respetado y venerado por infinidad de artistas,por el documental desfilan desde Bowie(quien financia el proyecto)hasta Radiohead,pasando por Brian Eno,Johnny Marr(la mitad de The Smiths),Jarvis Cocker(Pulp),etc,Scott Walker
comenzó su carrera artística a fines de los 50 para pasar a formar
parte del exitoso trío de la escena musical británica sesentera The Walker Brothers quienes tocaron el cielo con unas baladas en las que destacaba una rica orquestación y la voz de Scott
quien empezó a sobresalir y decidió tras la ruptura del grupo proseguir
su carrera en solitario como cantante de pop melancólico.Como quiera
que Scott ya habia hecho sus pinitos en la composición de algunas
canciones del grupo demostrando sus inquietudes creativas y
artísticas,en sus primeros discos en solitario aparecían canciones
propias mezcladas con versiones(en especial de Jacques Brel,su reconocida influencia e inspiración)que lo mantuvieron con cierto éxito comercial hasta llegar a Scott 4(su
cuarto álbum),un rotundo fracaso en ventas que era su trabajo más
personal(todas las composiciones son propias)y que constituyó un punto
de inflexión ya que Scott a pesar de seguir grabando trabajos contractuales se retiró de la creación de canciones durante cerca de una década.
A mediados de los setenta,los Walker Brothers deciden reunirse y consiguen un relativo éxito hasta llegar a Nite Flights(último disco del trio) en el que destacan las cuatro canciones compuestas por Scott
las cuales influencian hasta a la escena punk imberbe y presagian un
sonido muy personal y oscuro,botón de muestra de lo que vendría cerca de
20 años después con Tilt o tres décadas más tarde aproximadamente con The Drift,los últimos trabajos del creador.
Precisamente el documental de Kijak intenta plasmar la evolución de Walker
desde idolo teen hasta gurú de la musica
experimental(inclasificable:electrónica,clásica,cinematográfica)pero a
la vez nos da a conocer a Scott Walker,explicando su imagen de
ermitaño o recluso social y mostrandonoslo como un tipo
perfeccionista,nada pretencioso,absorbido por su mundo creativo(él mismo
explica en parte su aislacionismo por este motivo),sensible y accesible
gracias a las imágenes exclusivas del proceso de grabación en el
estudio de su último trabajo discográfico y a la entrevista central del
film.
En la película Kijak se centra en el proceso creativo y en la linea evolutiva seguida por Walker
dejando de lado aspectos personales amarillistas(alcoholismo)y consigue
que la musica "hable" del artista,un artista que ya en la época de los Walkers Brothers estaba interesado en la creación y que es capaz de citar a Camus
en la contraportada de un disco,que lleva camino de fusionar cine y
musica con sus muros de sonido cinematográficos ya que no parece que sus
últimos discos estén integrados por canciones sino más bien por
sonidos...este documental encantará a los fans de Walker y para
los que no lo conozcan es una aproximación directa al mito aunque es
cierto que su musica es extraña y no deja indiferente,es muy difícil de
escuchar,no deja impasible y esto es debido a que es la exorcización del
interior de una persona que intenta trasladar lo abstracto en trabajos
de sonido concretos.
La escasa existencia de imágenes de Walker
hace decaer un tanto el documental en su parte final a pesar de que
este handicap se intenta resolver con diseños y gráficos visuales aunque
como contrapartida podemos ver por primera vez la forma de trabajar del
creador en el estudio y es de destacar el acierto de Kijak a la hora de presentar algunos temas de Walker a través de las emociones que se reflejan en los musicos que escuchan los mismos a la par que el espectador del film.
Documental
recomendable para acercarse al universo singular de un hombre cuya obra
obliga a posicionarse,una obra extraña e imposible de clasificar pero
para mi interesante y bella por momentos a pesar de su dificultad.